Canet-Playa. 18 de diciembre de 2009. 19,15 horas. Está lloviznando. Quizá eso haga que la melancolía y el romanticismo rezumen.Me hubiese gustado volver a sentir tu mirada profunda rozar las yemas de mis dedos, como cuando nos amábamos a oscuras bajo la luz eterna de los olivos negros.
Me hubiese gustado volver, para rozar tu pelo de nuevo con el calor profundo de mis besos helados de arena y de sal, antes de que en el reloj dieran las diez y tuviéramos que regresar a casa.
Me hubiese gustado volver a contemplar contigo el cauce ondulado del río y las piedras románicas empapadas de aquella lluvia áspera que las volvía eternas y festivas.
Me hubiese gustado volver a remangar el pliegue de tu falda corta, mientras contemplábamos extasiados el piular de las gaviotas y la languidez de las olas blancas.
Me hubiese gustado volver a la playa contigo, en la noche de San Juan, mientras las hogueras languidecían y la luna llena era cómplice de nuestros besos más ardientes.
Me hubiese gustado volver a contemplar los tizones encendidos que brillaban en tus ojos negros, esos ojos profundos que asustaban a los gatos y enloquecían a las luciérnagas.
Me hubiese gustado volver a desandar todo lo andado, para volver a contemplar juntos los mismos errores del pasado y para volver de nuevo a sonreír a la vida.
Me hubiese gustado tanto volver…
14 enero 2010
Me hubiese gustado volver
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